¿Qué es el estándar 802.11a?

Conozca de qué manera este estándar afectó las redes inalámbricas

802.11a fue entre los primeros estándares de comunicación Wi-Fi conformados en la familia de estándares IEEE 802.11. Con frecuencia se relata con relación a otros estándares siguientes, como 802.11b/g/n y 802.11ac. Comprender que no son iguales es útil al obtener un nuevo enrutador o conectar nuevos gadgets a una red vieja que podría no ser coincidente con la novedosa tecnología.

La tecnología inalámbrica 802.11a no debe malinterpretarse con 802.11ac, un estándar considerablemente más nuevo y adelantado.

Enrutador Wi-Fi con antena y cable Ethernet enchufados

Relación entre 802.11a y 802.11b

Las designaciones auténticos de IEEE se cambiaron de nombre para eludir confusiones entre los usuarios. Si bien sus novedosas designaciones no son oficiales, 802.11b se conoce como Wi-Fi 1, al paso que 802.11a se llama Wi-Fi 2. Esta novedosa composición de nombres, introducida en 2018, en la actualidad se prolonga a Wi-Fi 6, que es la designación oficial. para 802.11ax, la tecnología mucho más rápida y reciente.

802.11a y 802.11b se desarrollaron precisamente al tiempo. 802.11b tuvo una aceptación mucho más rápida pues su implementación era mucho más accesible. Usan frecuencias distintas, con lo que son incompatibles. 802.11a halló un nicho en las compañías, al paso que el 802.11b menos caro se transformó en estándar en los hogares.

802.11a Historia

La especificación 802.11a se ratificó en 1999. En ese instante, la única otra tecnología Wi-Fi que se preparaba para el mercado era 802.11b. El 802.11 original no consiguió un despliegue popularizado gracias a su agilidad exageradamente lenta.

802.11ay los otros estándares eran incompatibles, lo que quiere decir que los gadgets 802.11a no podían estar comunicado con los otros tipos y al reves.

Una red Wi-Fi 802.11a acepta un ancho de banda teorético máximo de 54 Mbps, substancialmente mejor que los 11 Mbps de 802.11b y a la par con lo que ofrecería 802.11g unos años después. El desempeño de 802.11a la transformó en una tecnología interesante, pero conseguir ese nivel de desempeño requería la utilización de hardware parcialmente caro.

802.11a ganó alguna adopción en ámbitos de redes corporativas donde el valor era un inconveniente menor. Hasta entonces, 802.11b y las primeras redes familiares explotaron en popularidad a lo largo del mismo periodo.

Las redes 802.11b y después 802.11g (802.11b/g) dominaron la industria en unos pocos años. Ciertos desarrolladores edificaron gadgets con radios A y G incorporadas a fin de que tengan la posibilidad de aceptar cualquier estándar en las llamadas redes a/b/g, si bien eran menos recurrentes en tanto que existían parcialmente pocos gadgets cliente A.

Ocasionalmente, 802.11a Wi-Fi fue eliminado del mercado en pos de estándares inalámbricos mucho más nuevos.

802.11a y señalización inalámbrica

Los reguladores del gobierno de EE. UU. en la década de 1980 abrieron tres bandas de continuidad inalámbrica concretas para empleo público: 900 MHz (0,9 GHz), 2,4 GHz y 5,8 GHz (en ocasiones llamada 5 GHz). 900 MHz probó ser una continuidad bastante baja para ser útil para redes de datos, a pesar de que los teléfonos inalámbricos la utilizaban extensamente.

802.11a transmite señales de radio inalámbricas de fantasma ensanchado en el rango de continuidad de 5,8 GHz. Esta banda estuvo regulada en los EE. UU. y en numerosos países a lo largo de bastante tiempo, lo que quiere decir que las redes Wi-Fi 802.11a no debían lidiar con la interferencia de la señal de otros géneros de gadgets de transmisión.

Las redes 802.11b empleaban frecuencias en el rango de forma frecuente no regulado de 2,4 GHz y eran considerablemente más susceptibles a las interferencias de radio de otros gadgets.

Inconvenientes con las redes Wi-Fi 802.11a

Si bien es aporta un beneficio para el desempeño de la red y disminuye las interferencias, la llegada de la señal de 802.11a está con limite por la utilización de frecuencias de 5 GHz. Un transmisor de punto de ingreso 802.11a cubre menos de un cuarto del área de una unidad 802.11b/g comparable.

Las paredes de ladrillo y otras obstrucciones afectan a las redes inalámbricas 802.11a en mayor medida que las redes 802.11b/g equiparables.

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